El silvido del Pájaro.


Esto de hablar de Sevilla como una mitología tiene sus peligros. También en el rock: Smash, Triana, Veneno, Pata Negra, Dogo y Los Mercenarios… lo raro es que Silvio estaba en muchas de esas tocatas, casi como una sombra. Y cuando Silvio era ya Silvio, tenía al Pájaro, que le revoloteaba. Está también el sanbenito –Pilatos, Cristo de la Sangre y Encarnación- de que somos barrocos y, ¡hala!, va este mismo Pájaro y saca un disco clásico, puro clasicismo. Frente del sur.


Silvio y Luzbel, Silvio y Barra Libre, Silvio y Sacramento. ¿Cómo es posible que esa mezcla de Cantiflas, Celentano y Elvis Presley pueda entenderse como clásica? Cómo decía Silvio de la Semana Santa, la culpa es de los romanos. No vamos a engañarnos, la ciudad se mira al ombligo. Silvio lo sabía y se mareaba de mirarlo. Mira las ruinas de Itálica. Pasa como con la Nueva Orleans de Tremé, en las catástrofes, uno se pregunta si la música servirá, por si sola, para redimir una ciudad como Sevilla. Hay esperanzas. Silvio, sevillista hasta la médula, le dedicó su mejor himno al Betis. Con una lección ética: en esta ciudad hace tanta calor que no tenemos ni que trabajar para ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente.


Indolencia natural, sabatismo, contemplación. ¡Garçon! Y el Pájaro, que sabía francés, se cuadró ante Silvio. El Pájaro fue el último mozo de espadas de Silvio y, hasta este punto, su heredero natural. La guitarra que le acompañaba al grito de ¡operación mandolina!, ese es el Pájaro. Un guitarrista excepcional. ¡Qué gran momento el del Pájaro ahora! Su momento.


Con arrimo y sin arrimo. En Las criaturas está Silvio, claro. San Juan de la Cruz cuadrado por Pive Amador con una cadencia de bolero. ¡Y cómo la deletrea Pájaro!. Yo escribo estas líneas casi en la calle Antonio Machín, y se nota. Ese deje romano, la lentitud de Nat King Cole, el aliento de saberse en Las Vegas. Todo lo difícil. Una joyita.


En Per qué ya no se necesita explicación para los italianismos. Ese flequillo de Silvio, como de emperador Adriano ye-yé, se respira en todo el tema. Squadra Azurra. Y Pájaro, espiritista, lo trae a primer plano con su silbido. Los malditos romanos. ¡Qué delicia esta! Se puede ir por la calle canturreando tu canción preferida y sin molestar a nadie.


El Pájaro conoce a la Virgen María.


En sus adentros, el sevillano sabe que cuando Justa y Rufina atacaron el paso de palio de la diosa Salambona les cayó la penitencia de repetir, hasta el infinito, el desfile procesional. La Diosa Blanca, la Virgen Negra, La Macarena. ¡Qué más da! Lo que importa es la banda tocando atrás y el paso. Manolito Soler marcó en tierra a los de San Gonzalo, el Pájaro, despegando, parece quererse llevar la Virgen a los cielos, meciéndolas en la olas, estela plateada, sobre su tabla de surf…


El anatema llegó cuando Silvio metió a todas, las cien mil vírgenes de Sevilla, en el Stand by me o Pregrerò o Rezaré. Allí estaba Pájaro, una obra maestra. Muchos salimos el Domingo de Ramos con esa secreta intención, tararear sus nombres divinos o el María es, cuando suena Virgen de las Aguas. El cardenal Amigo bendijo a Silvio y Pájaro espera con está su absolución.


Como en Binky Brown conoce a la Virgen María, el padrenuestro del comic underground de

Justin Green, en el Pájaro hay algo de redención, de pagar por los pecados con tanta semana santa y tanta procesión. Pasearse por el infierno tiene su recompensa en una semana de cielo. Un cielo romano, playero, sevillano. El placer del Estilita. Perderse en el desierto debe de ser como que te caigan seis meses de playa. Un cielo polvoriento en el que, tras disiparse la nube de polvo, se aparece sola la Inmaculada Concepción, mientras –suena sorda una trompeta-, los costaleros escapan despavoridos. Cada uno tiene sus heroínas.


La pasión por Sergio Leone empezó pronto, claro. Y cerca, no sólo por Almería, Morricone pidió músicas españolas para inspirar la banda sonora y le mandaron cuatrocientas versiones de Ione. La marcha de Petrella, que suena en todas las semanas santas de España, viene de un péplum operístico Los últimos días de Pompeya. La recepción hispana fue temprana, variada y se extendió en el tiempo, desde las versiones de Los Amaya acelerando El bueno, el feo y el malo hasta los siniestros climax de Orthodox en Amanecer en Puerta Oscura. En la versión de Pájaro se han invitado a Link Wray y a Dick Dale… y ese bajo machacón, pies racheando, que hace de trompa y marca la respiración. Sin aliento.


Pájaro ha soñado alguna vez con tocar la guitarra eléctrica tras el palió de su Virgen en procesión. Cómo en los Tríos Eléctricos de San Salvador de Bahía, ir tocando tras el trono: ¡yo he visto a Arto Lindsay descerrojar allí una guitarra mientras la Reina de los Cielos se ponía a bailar la samba! Pájaro en Santa Leone también hace el milagro. El brigada Rafael se reencarna en la corneta del Cristo de las Tres Caídas para batirse en duelo con su guitarra. Es como el final de Miserlou pero con la Virgen del Carmen emergiendo de las aguas, ¡salve marinera!, ¡reina del Surf!


El Pájaro y la tarántula.


Fue por el puerto de Cartagena que los Napolitanos trajeron su soniquete musical. Carlos III gobernaba allí y aquí y, ya se sabe, el sueño de la Ilustración produce monstruos. No sólo la música procesional, el taranto y la tarantela están emparentados, aunque sea nominalmente, por ese combatir la picadura de la araña. Así que hay algo natural, una lógica surreal, cuando sabemos que esas películas suceden en Almería. Italianos, yanques, mexicanos. Nadie piensa que se trate sólo de un decorado. Es como en Aliens&Cowboys, ¡nadie piensa en la veracidad del argumento! El argumento funciona porque se comparte una misma mitología. Y estas cosas hay que tomárselas en serio.


En Sevilla había una película que anunciaba ya el cine de Tarantino, Corridas de alegría, de Gonzalo García-Pelayo, que se abría con Silvio de trilero entre el gentío del Jueves. En la película, Miguel Ángel Iglesias –Barra Libre, Los Flotadores, Mixtolobo- recorría la geografía andaluza, de Sevilla a Málaga por la provincia de Cádiz, en pos la música y del amor. Años antes que en esa road movie en que, oasis en el desierto, Lole y Manuel entonan Y tu mirar, se me clava en los ojos como una espá, guitarras flamencas, compás.


Muchos podrán pensar que este es un disco de viajes, efectivamente, sureño: Sicilia, Nápoles, Almería, California, Luisiana, Texas, Nuevo México. Pero les puedo asegurar que la cosa no sale de Sevilla: El Tardón, Los Remedios, Triana, Polígono San Pablo, la Macarena, Parque Alcosa, Polígono Pisa. Y es que hay un viaje de cosas en este disco: Eddie Cocharn y Bob Esponja, Frank Black y el pájaro loco, Black Rebel Motorcycle Club y la familia, al completo, de la Niña Repelente.


Si escuchamos TLP o Dogo’s Walk tampoco cambiamos el paso. ¿Le han visto el pico a los Vampiros en la Habana?, es que hay películas de dibujos animados que son adultas, que no es lo mismo que serias. Pues eso, hartos de vampisol, Pájaro y el Dogo se pasean con unas guitarras pantanosas, true blood, abierto hasta el amanecer. La Luisiana, por cierto, cae cerca de Sevilla, un pueblo pequeñito, también lo repobló Carlos III. ¡Uno no sabe bien la intensa vida nocturna que tienen estos pueblos perdidos de Andalucía!


El disco se despide con Heal my wife, una miniatura country, Johnny Cash presente, que Gecko Turner le ha brindado al Pájaro. La esposa, paciente, prepara una pócima con que curar las heridas y venenos que nuestro héroe ha contraído en el viaje, lucha, cuerpo a cuerpo, con la vida. Escuchen este disco, tiene todos los ingredientes de ese preparado milagroso.

Pedro G. Romero



“SANTA LEONE” SEDUCE Y CONQUISTA


Desde su lanzamiento, “Santa Leone” ha llamado poderosamente la atención de público y crítica.


Medios como Radio 3, Ruta 66, Mondosonoro, Go Mag, El País, Popular 1, La 2 Noticias o Notodo.com, entre otros, han prestado especial interés al debut de Pájaro en solitario, “Santa Leone”.

La calurosa acogida del disco ha propiciado la presencia de Pájaro en citas como Territorios Sevilla, Monkey Week, Festival de Cine Europeo de Sevilla, donde ha recibido elogiosas críticas, o Blues Cazorla, donde se codea con artistas como Kitty, Daisy & Lewis o Keb Mo.


“El músico ha sintetizado en su primer trabajo su afición a los westerns, especialmente los de Sergio Leone, a la música

de Semana Santa y al rock”

(El País)


“Pájaro ha decidido reivindicarse a sí mismo como solista con un álbum, Santa Leone, que es en sí mismo un catálogo de lo mejor del rock sevillano”

(Hoy Empieza Todo, RNE – Radio 3)


“El cantante y guitarrista sevillano, que dice reconocerse en Antonio Molina, Celentano o Elvis Presley, supera cualquier

contradicción en su disco Santa Leone, el primero en solitario. Un lujo para paladares exquisitos”

(Miradas 2)


“Incluso Raimundo Amador se suma a la fiesta, en la segunda mitad de “Palo santo”, cuatro minutos de gloria que resumen y condensan las muchas virtudes de un disco que es universal, pero que sólo podía haberse grabado en Sevilla”

(Go Mag)


“Una auténtica epopeya del rock and roll canalla más cosmopolita, bético, historiográfico y cabaretero que haya parido un Roland y una Rickenbacker a las orillas del río Guadalquivir”

(Notodo.com)


“¿A qué suena esto? A 70’s, a Sur peninsular en plenilunio veraniego, a Oeste americano en canícula sedienta, a película de Leone –pero mucho mejor-, a final tarantinesco,a horizontes lejanos y olivas, y más olivas. Blues, rock, pop, y mucha calidad”

(Popular 1)


“Un trabajo ecléctico en el que se mezclan las influencias de Sergio Leone, Bambino, Elvis Presley, James Brown o la Banda Soria 9”

(ABC)


“Uno de esos discos que suenan bien desde que te los describen. Una auténtica producción con mayúsculas, un producto cuidadísimo, que rezuma calidad por todos los surcos”

(FREEk!)


“Un viaje dentro de una película que tiene como protagonistas al rock and roll y a las influencias de la música española más tradicional. Les aseguramos que no tiene desperdicio alguno”

(Indie Rocks, México)


“Santa Leone condensa en un todo sorprendentemente equilibrado los diversos y muy distintos referentes musicales que formaron el gusto de Andrés Herrera, en cortes que llamarán la atención a los gourmets de rarezas musicales.”

(Diario de Sevilla)


“Un disco difícil de catalogar donde todas sus influencias y sus escuelas se pasean orgullosas entre las líneas de un disco redondo lleno de matices, guiños y sonidos”

(Cadena Ser)


“Un acierto de disco, redondo, que se vuelve a degustar en cada escucha. Música buena hecha por grandísimos músicos

para gente buena”

(El Giradiscos)


“Resulta muy complicado no parar de escuchar Santa Leone una y otra vez. El motivo es simplemente la verdad que contiene en cada uno de sus cortes. En una época donde la moda desde el panorama indie es reivindicar los folklores cercanos, que un señor como Andrés Herrera ‘Pájaro’ ponga sus cartas sobre la mesa es lo mejor que nos puede pasar para recuperar el norte”

(Mondosonoro)


“Podría ir desmenuzando Santa Leone tema por tema,punto por punto, pero no se trata de eso. En realidad es imposible describir con palabras toda la música, todas las emociones que se condensan en este disco (…) Es pura

magia”

(Ruta 66)

Pájaro en Santa Leone también hace el milagro. Es como el final de Miserlou pero con la Virgen emergiendo de las aguas, ¡salve marinera!, ¡reina del Surf!

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